Sucede que... acaba el huracán... despues de la tormenta siempre llega la calma, pero aquél se ha llevado todo, no queda nada por delante; los sueños, las ilusiones, las esperanzas, todo se ha ido, la dama también y con ella la oportunidad que tenía de ser feliz; la destucción es fácilmente visible, devastado, mira su suerte, una muy mala suerte. Soledad, soledad que es irremediable, una soledad que ciega, que ofusca, una soledad que trae consigo réplicas del huracán, miseria, pesar, y desemboca en tristeza...
Pero siempre habrá alguien ahí para nosotros...
Escombros
Se posa en el cielo aquel hijo de oriente,
admira al poeta abatido en el muelle
en restos de aquello que fue simplemente
el precio y el pago de intentos valientes.
Se mira en el agua el reflejo inerte
sin vida, sin dama, sin la llama ardiente
que un día vislumbraba una casa silente;
hoy solo hay escombros de sueños endebles
Y llega a su encuentro una luna vehemente,
él sigue en su reflejo, ya lágrimas vierte,
le alcanza el fulgor, lo abraza y convierte
ya no está más solo, hoy mil luces le quieren