viernes, 3 de abril de 2009

TIERRA ROJA

La superficie de aquella tierra era roja, árida, desértica, llena de dunas y rocas, muy parecida a las imágenes que nos muestran de la superficie de Marte. El clima era caluroso extremo, mortal, mientras que el sol golpeaba directamente con sus rayos. El viento soplaba en ráfagas serenas, sofocantes, levantaba un poco de polvo rojo del suelo, con ternura lo transportaba algunos metros más adelante y suavemente, con amor, lo dejaba caer. Parecía una especie de juego, muy divertido, entre la tierra y el viento. Desde su casa, arrodilla en un sillón azul junto a la ventana, la pequeña Sofía veía entretenida aquel juego. Sofía era una niña delgada, de 7 años de edad, su expresión pura resaltaba la belleza de sus pequeños ojos negros, que en conjunto con su piel morena la hacían lucir muy tierna. Vivía en una cómoda y placentera casa, la cual estaba rodeada por un domo de cristal que le proporcionaba oxígeno, si abandonara a este y saliera sin el equipo de protección al árido terreno sin duda su cabeza explotaría y su cuerpo se incineraría ¡que gracioso! pensaba ella. Unos pasos se oyeron dentro de la sala, la cruzaron de extremo a extremo pasando junto a la mesa, se dirigieron a la ventana.

-¿Qué ves Sofí? –preguntó una señor de edad adulta, alto, corpulento y de gran barba y bigotes.
-La tierra abuelito -contestó ella-, como juega con el viento, parece divertido. Por cierto abue, ¿podrías contarme de nuevo aquella historia? Esa que tanto me gusta, la que narra como sangró la tierra y se volvió roja.
-Por supuesto mi amor, es una de tus favoritas.
La pequeña y su abuelo se sentaron en el sillón, él dio un sorbo al vaso que traía en la mano, era leche sintética, lo dejó sobre la mesa.

Verás, todo comenzó mucho antes de que yo naciera, en ese entonces la tierra no era así. El suelo era café, ¡como los chocolates! Y el cielo azul ¡como este sillón! Y había unos hermosos árboles, ¡pero no sólo dentro de los domos! Si no en todas partes, en los campos, en las calles, todo al aire libre ¡El verdor rodeaba el mundo! La frescura. En ese tiempo se podía sentir el cariño del viento, no era tóxico, ni se burlaba de nosotros desde afuera del domo. El sol nos quería, lo podíamos sentir por nuestro cuerpo, diciéndonos que estábamos vivos y lo mejor ¡no nos incineraba!. Existían ríos, pero esos no los había hecho el hombre, eran naturales, algunos conservaban sus aguas claras, aunque la mayoría ya estaban contaminados. Podíamos ir al mar ¡y meternos al agua! Y ver los peces, nadar, comer mariscos y pescar, sentíamos la arena en nuestros pies, el aire en nuestros pulmones, ese suave aroma salino del bello e indomable mar.. Era un mundo muy diferente.

Sin embargo, al paso de las generaciones, todo fue cambiando. Los grandes países se discutían lo que llamaban “dominio del mundo”, se hacían llamar potencias y no sabían que la única potencia es la tierra, la madre tierra. Muchos grandes capitalistas peleaban en lo que llamaban “mercados”, “cotizaban en bolsa”, vendían sus acciones, puras representaciones baratas de la destrucción global, y poco a poco se hacían dueños del mundo, del mundo que ellos mismos destruían y dejaban en decadencia, del mundo que no les pertenecía. Algunos luchaban por el petróleo, esa maldita sustancia que llevo el planeta a la ruina. Tomaban los recursos de la tierra y causaban guerras por ellos: el oro, la plata, todo eso que no era suyo y sólo lo robaban. Incluso llegaban a destruir países enteros en nombre de la paz, aunque su motor era el dinero. La “economía” decían ellos. Y el mundo cambió, hubo exceso de automóviles, innovaciones en la luz eléctrica, las comunicaciones, en todo. Las ciudades crecieron y devoraron demoníacamente a los pocos campos que quedaban, entonces todo fue concreto y smog. Las venas de la tierra, los ríos, se contaminaron, se volvieron negros y mortales. Las emanaciones de los carros cubrieron el cielo sumiendo todo en tinieblas. El suelo se llenó de basura. El hombre siguió contaminando, y a pesar de que sabía que todo terminaría mal, no le importó; pero cuando tuvo miedo, cuando quiso poner un alto, ya no pudo. La mayoría de lo animales se habían extinto, los ríos estaban contaminados, el suelo se hundía en podredumbre, el aire nos sofocaba, el cielo era negro, el sol nos odiaba, nos quemaba con su luz.

La madre tierra se había enojado y comenzó a matar todo: árboles, plantas, animales, insectos, todo prefirió llevárselo ella misma, devóralo en sus entrañas, se abrieron grietas y todo fue sepultado: casas, carros, edificios, seres vivientes; luego comenzó a llorar, a llorar por la desdicha que le había causado el hombre, quién convirtió la mujer más hermosa en una pobre desgraciada; y con sus lágrimas llegaron las inundaciones, el sol derritió el hielo y la madre lloró y gimió, arrastrando muchas cosas al abismo de la desolación, ¡ciudades enteras fueron devoradas por los mares!. El viento se enfureció, se volvió firme, implacable, demostró su ira envenenando a cientos a miles de personas. Entonces la tierra empezó a sangrar, ¡del suelo brotó sangre! La tierra mostró sus heridas y dejó salir ese líquido rojo. Y de pronto nos hallamos caminando, pisando, oliendo la sangre de nuestra madre. Caminaba por la calle y mis botas quedaban impregnadas por la roja sustancia.

Entonces todo se hizo insoportable para el hombre así que buscó refugio, inventó cristales y trajes para cubrirse del sol y respirar el aire. Implementó sistemas de distribución de oxígeno para las casas. Desarrolló comidas sintéticas para alimentarse. Y finalmente se encerró en sus nuevas casas para ver como se evaporaba la sangre, dejando el suelo pintado y desértico. Dejando la tierra roja.

Cuando acabó de hablar el abuelo, se fue, parecía haberse puesto triste. Le pasa a menudo cuando cuenta esta historia. Sofía volvió a mirar a la ventana, hacia el exterior.
-Le faltó la lluvia –murmuró-, contarme como se mojaba en ella a mi edad, sin preocuparse en que se le derritiera la piel. Bueno –pensó, mientras con un pequeño suspiro veía al viento jugar con el polvo, sin hacer partícipe de su felicidad al hombre.

El abuelo, cabizbajo, entró en su recámara. Se recostó en la cama y comenzó a rememorar esas bellas tardes en compañía de su padre, en los días en que el mundo no era tan malo. Entonces tomó una foto en la que aparecía con su procreador junto a un árbol... una lágrima brotó de sus ojos y contrastando con su tristeza esbozó una leve sonrisa. Jamás volvería a ver ese mundo, y aún así era bello recordarlo.

jueves, 2 de abril de 2009

ESENCIA


Según el diccionario, la esencia es “Lo que constituye la naturaleza de una cosa”. Es decir, nuestro estado primario, con el que fuimos creados. Es el Yo antes del Yo evolucionado; la raíz de todo cuanto existe en uno. Podría llamarle Alma, pues vienen a ser la misma cosa: lo que te hace ser único, diferente a los demás. Igualmente le es aplicable el término “sustancia”; sin embargo, he optado por dejar la palabra que se ha venido mencionando.

¿Por qué la esencia?
Conocer esa sustancia de las personas es hallarlas en la más pura expresión del interior, es encontrar ese punto donde la persona es libre y se halla como un existente puro, espiritual, como parte del universo en plenitud.

De los Accesorios
El hombre cambia a través del tiempo, aprende, se transforma, crece. Toda esa gama de nuevos conocimientos, habilidades y actitudes se traduce en un nuevo ser, que sin dejar de ser nosotros mismos, cubre la plenitud de lo natural, de lo primicio. Es ahí cuando la Esencia, sin dejar de existir, se ve cubierta por un sin fin de artículos accesorios que la ocultan dándole esa nueva visión al individuo. Sin embargo, bajo toda esa armadura, permanece prácticamente intacta la magia del ser natural.

En mi vida he intentado hacer algunos cambios, modificar mi manera de pensar o actuar. Pese a ello he encontrado aspectos morales que no puedo quebrantar, al final me percate de que eliminarlos sería ir Contra-Natura y si Natura es la Esencia, sería ir en contra de mi Yo pleno, de lo que realmente soy.

Deshaciendo la Armadura
Es cierto que la Esencia es única, pero ¿En qué grado podemos descubrirla?. Simplemente en la medida que regresemos el tiempo es la cantidad de armadura que retiraremos. En la medida en que retrocedamos a quienes éramos, eliminando todo el bagaje de lo aprendido, podremos ver más claramente lo que somos.

Por ejemplo, cuando estoy con mis primos me percato de que a pesar de los años seguimos siendo los mismos de cuando teníamos 11, 8 e incluso 6 años. Nuestra mentalidad ha cambiado, las costumbres también, pero el interior, el trasfondo verdadero que somos permanece intacto al paso del tiempo, sólo se esconde. Y ahí es cuando veo lo que soy, cuando me reencuentro.

Según el diccionario, la palabra citada también define al “Liquido obtenido por medio de la destilación”. Entonces es precisamente el proceso a seguir: destilar todo en lo que nos hemos vuelto y encontrar nuevamente la sustancia.

Conclusión
La Esencia nos muestra quienes somos, tal y como somos. Es el fin último y el principio de las cosas. Cuando el ser humano es libre, cuando el ser humano entra en contacto absoluto con las fuerzas del universo es por que ha encontrado su Esencia, lo que realmente es como ente parte del todo.

Retomando las ideas de Gonzalo, aquellas que tienden a manifestar a los niños como la parte perfecta, como los portadores de magia y felicidad absoluta, de esperanza, de sueños aun no frustrados, de un ente aun no corrompido, sencillo… libre. Así se manifiesta la esencia, así la demuestran los niños. No temen mostrar lo que son, por que su armadura es escasa aún y en ellos radica ese ser interno mezclado con lo externo.

En mi caso, mi esencia tiene un poco de Poeta… Eso lo supe hasta los 14 años, sin embargo es algo que no me jacto de haber aprendido, sino descubierto. Siempre estuvo ahí el talento, sólo que no había llegado el momento de mostrarse (aunque cabe aclarar que desde muy pequeño siempre he tendido a la redacción). Mi esencia es sentimental, amorosa, furiosa, pensativa, poética, soñadora… y así podría seguir, señalando lo que realmente soy, cuando el fin último no es sólo saber, si no SENTIRLO… Sentir la esencia de lo que somos, de quienes somos. Así es como llegaremos a nuestro conocimiento… y al conocimiento pleno de lo que es el universo. Por que nuestro ser espiritual es el que entra en contacto con las fuerzas metafísicas, mostrándonos el mundo inicial, lo que realmente son las cosas.

“Redescubrir la esencia, es hallarnos plenamente.”
Pablo de Jesús Gutiérrez Reyes
PJ

miércoles, 1 de abril de 2009

Manos oxidadas

Ojos opacos, tiempo que pasó.
Cabello cano, memorias que olvidó.
Sus mejores años han quedado atrás,
el corazón aun tiene mucho que dar.

Paso lerdo y fatigoso respirar,
piel marchita, sin belleza que mostrar.
Sus manos oxidadas caricias dan,
amor y ternura con los años no se van.

En el ocaso de la vida
deambula por las calles,
busca tan solo comida
o quien compre sus collares

Tuvo una larga vida
y muchos familiares,
sus hijos la han olvidado
¡Que cargue sola sus pesares!

¿Qué pecado ha cometido?
Tan solo el darle la vida
a alguna manzana podrida,
ojalá no comparta su destino.

Alguna alma caritativa
se detiene de tanto en tanto,
le obsequian algunas migas
con las que acalla su llanto

Esto querido lector
es cosa de todos los días.
Algunos encontrarán reposo,
la mayoría tan solo tumbas frías

Abre los ojos a la verdad.
Caridad no deberían de pedir,
porque alguien de su edad...
no debe rogar para sobrevivir.

martes, 31 de marzo de 2009

Huracán (primera parte)

DESATANDO EL VIENTO
Ingenuidad, ¿Cuántas veces hemos pecado de ella? ¿Cuántas veces nos hemos creído más de lo que llegamos a ser para alguien?, muchas, sin duda...
La situación nunca suele ser sencilla, aunque sea fácil de explicar: querer a alguien que no te quiere... situación tan trillada y a la que aun se le puede sacar gran provecho... el héroe que intenta hacer todo por mover algun sentimiento en una mujer fría, en una mujer áspera, una mujer que repele cada intento de este héroe, un soplo de viento puede ser lo potente que desees, pero ante una montaña es una ligera brisa; ese mismo aire puede levantar una gran ola que encuentra su fin en las rocas de la playa, en la costa... pero cuando un soplo de aire cálido se encuentra con una onda gélida, se desata una fuerza terriblemente destructiva, que puede acabar por consumir todo a su paso... es entonces cuando se desata el huracán...


Yo soy el mar, ella rompiente,
ella es montaña y yo viento de oriente;
ella es onda helada, yo soplo caliente;
yo sólo palabras ante lo insipiente.

Rompía ante las rocas con oleaje fuerte,
y ante esa montaña el viento adolece,
ella es fría y lejana, yo un simple sirviente;
es ella la dama que el poeta quiere.

El poeta y la dama en miradas se entienden,
se buscan, se encuentran, son ambos un ente;
el huracán se desata y desgarra sus vientres,
se precipita el alma, y la calma ausente…

domingo, 22 de marzo de 2009

Impedido

Lo podrás mirar vagando en la acera
callado, y bajarás la mirada,
lo verás y te absorberán sus penas,
lo verás y te dolerá hasta el alma.

Lo verás riñendo con una banqueta
ordenando al peldaño declive
envidiando el mundo con piernas
procurando que nadie lo mire

Mirará tu ente agachar la cabeza
para no mirarle, para no estar cerca,
y evitar un halo de pura clemencia
y privar de ayuda con tu indiferencia

Te irás de la calle con toda paciencia
y ante su impotencia tu mirada sorda
no verá en el suelo esa triste presencia
no verás que llora.

Te verá la gente para tu sorpresa,
ni tu risa idiota calmará su enojo,
no habrá en tu silencio una excusa buena
no podrás librarte del juicio en sus ojos

Querrás ayudarle muy a tu manera,
cuidando el contacto de algo contagioso,
creyéndolo enfermo, no ves tu miseria,
eres tú el impedido, eres sólo un tonto

Tomarás su mano, ¡que nadie te vea!,
pedirás al cielo no ser observado,
le darás ayuda, incluso una moneda,
la cual representa tu impedido estado

Te verá a los ojos sin hipocresía
y agradecimientos brotarán en olas,
el reloj colapsa, sentirás vacío, y una onda fría
recorre tu cuerpo, y en tu mente choca

Sentirás que el tiempo te espera allá afuera,
y una vista serena como cualquier otro,
sentirás de pronto que no hay diferencia,
que los impedidos no son ellos, somos nosotros…

miércoles, 18 de marzo de 2009

Duele

Duele sentir tan de cerca
el mal que aterra, que desgarra,
la delicada silueta
que con su belleza mata

Duele sentir en mis manos
un instinto tan primario, tan salvaje
un ciego afán de causar daño,
de no parecer cobarde.

El frío filo de tu lengua
recorriendo por mis palmas
labia mordaz y sincera
que por mi vida reclama

Duele tu caricia delicada
y el ferroso olor a sangre
duele una herida pasada
y otra nueva que se abre.

martes, 10 de marzo de 2009

Lógica

“El que quiera nacer tiene que destruir el mundo”


-¿Viste la luna el viernes? - preguntó Karen a Gonzalo.
- Sí, estaba hermosa, parecía una gran sonrisa con un lunar en la mejilla - respondió este…


¿Una sonrisa con un lunar en la mejilla? Resulta curioso cómo nuestro cerebro mediante un proceso de interpretación asocia imágenes, imágenes que se convierten en metáforas, metáforas que vienen a ser herramienta para quien escribe, armas para quien quiere conquistar a alguien y tonterías para la gente que carece de imaginación.


Pero ese intento de cuarto creciente no es más que un simple efecto visual, es la luz del sol reflejada en esa parte de la cara visible de la luna, un fenómeno que se repite cada determinado tiempo, que seguramente en 28 días volverá a suceder.


Aquella era una noche fresca, la brisa de la bahía llegaba a mí y hacía encresparse la piel de mi brazo, podría decirse que era una bella noche si existiesen parámetros para ello, y dichos parámetros existen, pero no son universales, son subjetivos; una noche puede ser bella por una infinidad de razones: porque el cielo está despejado, porque hay luna llena, porque llueve, porque no estamos solos, porque estamos compartiendo el momento con alguien especial… y un conglomerado de cosas capaces de embellecer la oscuridad.


¿Cómo pudo Gonzalo atreverse a decir que la vista era hermosa? ¿Está estúpido o algo así?, la luna es la luna, no cambia, es un astro frío y sin vida de nuestro sistema solar, completamente distinta a una sonrisa; la estrella que actúa como lunar está a miles de millones de kilómetros de distancia, no están a dos dedos, y aun así pareciese que estaban juntos. ¿Qué la hizo tan hermosa? ¿Qué hizo a Gonzalo decir esa barbarie?


Yo no pretendo decir que tengo razón en afirmar que la luna se veía hermosa, simplemente exponer mi punto de vista, justificar mi manera de ver las cosas.


Según en diccionario la lógica es toda consecuencia natural, toda consecuencia indefectible, y lo natural es algo que sucede comúnmente, la lógica por tanto es la consecuencia común del desencadenamiento de las cosas o situaciones. Siendo la lógica algo natural, algo incluso repetitivo, algo que sabemos de antemano, tenemos que sólo la naturaleza es lógica, pues el ser humano tiene por un lado instinto, el cuál lo hace actuar conforme a la naturaleza, y por otro lado posee sentimientos, que lo hacen irreverente, impredecible, hacen que un momento esté afirmando y al otro negar, lo hacen mentir o decir la verdad, y esto también forma parte de la naturaleza humana… entonces la pregunta no es si Gonzalo está loco o no… sino ¿Qué tan loco o cuerdo está?. Ambos, instinto y sentimientos forman parte del ser humano, por lo que me atrevería a decir que es lógico que las personas sean ilógica… y también es ilógico que las personas sean lógicas, y teniendo como premisa esta ambivalencia, y sabiendo que signos opuestos dan negativo, somos ilógicos de cualquier forma, por más que intentemos cambiar…


No hace mucho un amigo me preguntó cómo podría deshacerse de la lógica… de ser sincero no hay respuesta a ello, pues el mundo es un caos, no es orden, es dinámico, no estático, y dentro de esta irreverencia no cabe un método, pues sería querer insertar lógica para convertirlo en ilógico; en resumen, deshacerse de la lógica que uno viene arrastrando desde hace tiempo no es cuestión de seguir ciertos pasos o previsiones, en cierta forma ni siquiera hay lógica en esto… pero si algo se puede hacer, eso sería llevar a cabo un proceso interior.


En opinión propia… el pretender deshacerse de la lógica es imposible, pues vienen ambas juntas, unidas como siamesas, ambas valen y ambas son necesarias, pues nuestro mundo es demasiado concreto, y lo ilógico es nuestra única vía de escape. Existe también gente capaz de crear infinidad de asociaciones para descubrir un mundo que se muestra nuevo y amenazante: los niños y los locos… Dichas personas viven cada día como una aventura, cómo un primer día, como algo nuevo, como algo necesario, extraño y excitante. Así es el mundo, un constante descubrimiento…


Leí de algún libro una frase que versaba así: “el que quiera nacer tiene que destruir el mundo”, y aunque no sea la más apegada a lo que quiero decir, el conglomerado de asociaciones le ha dado un nuevo significado para mí, un significado que puedo insertar a la perfección aquí. Pues en cierta forma nos hallamos enclaustrados en un mundo sólido, tangible, ponderable; nos encontramos limitados por las fronteras de nuestra vista, de nuestra imaginación, nos olvidamos de que siempre hay algo más allá, de que cada cabeza es un mundo y una sola persona puede ser el universo… nuestro mundo, el edificado, debe ser destruido, debemos estar abiertos al cúmulo de relaciones, de significaciones y asociaciones que nos ofrece este día a día… recordar el lenguaje de las señales… reencontrarnos con el niño interior, el niño que es el verdadero poeta, que se encuentra ávido por conocer el mundo, por hallarle lógica a lo absurdo…


Lo ilógico existe para perfeccionar este imperfecto mundo lógico…


Esperemos que esto sirva de algo fer… no puedo decir nada más por el momento, como dice pablo, las palabras fluyen, en eso consiste la poesía…

jueves, 19 de febrero de 2009

Huele a Llanto

Ojala que aquel abrazo no acabara con suspiros,
ojala que aquellos besos fueran más que acto reflejo,
ojala que el tiempo juntos fuera más que un simple rito,
ojala fuera feliz en este encuentro…

Y sin embargo vivo en cuentos pues tus besos son fingidos,
y aquel abrazo se limita a ser el roce de los cuerpos,
te son eternos los momentos que apenas y compartimos
ojala fueses feliz cuando nos vemos…

Y sin embargo no me aparto, aun sabiendo aquel destino
sé que acabará con lágrimas el sueño predilecto,
sé que llegará el momento en que secciones los caminos,
pues no me quieres como te quiero…

Y mientras tanto, huele a llanto, el silencio en que te miro
sabe a pena tu mirada, que me engancha a un mundo muerto
pues ya llegará el momento en que se partan los caminos,
si es lo que buscas, dame fin presto…

Y si aun recuerdas el encanto que algún tiempo atrás vivimos,
tenlo siempre muy presente, pues se fueron esos tiempos,
sabe a sal el recordarlos, huele a llanto el aire fino
en que se pierde tu aroma, en que se pierde lo nuestro….
-
Nota: Este Poema es de Khalion, me pidió que lo subiera.

lunes, 16 de febrero de 2009

Sin título

Hola a todos. El día de hoy les dejo un pequeño intento de poesía. Khalion, esperaré a que dejes tu opinión al respecto antes de escribir la interpretación que le dí a Pablo. Por cierto, podrías decirme que recurso literario estoy usando en este escrito? Pablo y yo no pudimos recordarlo.


Huelo a muerte…
En las mañanas tiernas
Y en el pasto del jardín,
Huelo a muerte…

En cada esquina
Y tras cada calle,
Huelo a muerte…

Bajo la sombra de los árboles
En medio de los matorrales,
Huelo a muerte…

En medio de la gente
Y en medio de la nada,
Huelo a muerte…

En el viento de la tarde
En las nubes de tormenta,
Huelo a muerte…

En los nidos de las aves
Y dentro de los hogares,
Huelo a muerte…

En los rincones oscuros
En los campos iluminados,
Huelo a muerte…

Bajo la luz de la luna
Y ante el titilar de las estrellas,
Huelo a muerte…

Cuando cierro los ojos
Y vivo entre sueños,
Huelo a muerte…

Al pasar de las horas
mientras se acerca la mañana;
Cuando todo cambia
Y la tierra se renueva,
Abro los ojos…
Y al mirar dentro de mi alma,
nuevamente …
huelo a muerte.

martes, 3 de febrero de 2009

Desde Otros Ojos (Parte 1)

sé que tal vez este no es el especial que todos desearían leer, sin embargo es uno que en lo aprticular em llamó mucho la atención y tuve el deseo de desarrollar, sin más preámbulo presento ante ustedes esta historia, narrada literalmente desde otros ojos... inspirado en lo absurdo de algunos juegos de rol...

2 de Febrero

ERIKA

Erika —Hola, tú eres Miranda ¿Verdad?, ¿Me recuerdas? Soy Erika, estudiamos juntas en la secundaria. Supe que estuviste viviendo en otra ciudad.Hacía años que no te veía, por poco y no te reconozco. De veras que cómo ha pasado el tiempo…

Por aquí todo va bien, la ciudad ha crecido mucho en los últimos años, ahora ya contamos con nuestro propio centro de convenciones que, aunque no sea tan bonito como los de otras ciudades, fue un gran aporte por parte del gobierno y, sobre todo, una derrama de recursos que a la larga nos beneficiará… ¿Lugares para salir? seguimos entre el dilema entre el bulevar y la plaza, creo que están próximos a abrir un boliche, pero no es nada seguro, lo mejor de aquí es salir con los amigos de antro, beber y bailar, total que ya contamos con la mayoría de edad.
¡Ay Miranda!, de veras que creí jamás volver a verte, que bueno que estés de nuevo aquí, sé que vamos a vivir muchas cosas nuevas en este semestre que comienza…


VALERIA

Erika — Mira, ahí viene “Vale”, te la voy a presentar. ¡“Vale”!

Valeria — ¿Qué pasó amiga? ¿Cómo estamos?

Erika — Bien, bien, pero ven, te quiero presentar a alguien: ella es Miranda; Miranda, te presento a mi amiga Valeria.

Valeria — Mucho gusto Miranda, nunca en mi vida te había visto, no eres de aquí ¿Verdad?, ¿De dónde vienes?

Erika — Miranda es una compañera de la secundaria, estudiamos juntas en la “técnica 69”; al graduarnos ella se fue a estudiar el bachillerato a Coatzacoalcos porque su papá fue trasladado a trabajar ahí, ahora que su viejo se jubiló volvió, pudo revalidar las materias del primer semestre y ahora estudiará con nosotras, bueno, algunas horas al menos, porque su horario quedó quebrado. Tomará algunas clases en la mañana y otras en la tarde.

Valeria — Uy que mal… con lo horrible que es ir a la escuela, como para estarlo haciendo dos veces al día. Pobrecita de ti, te fue mal, aunque por otro lado conocerás a más chavos…

Erika — Sí, eso será lo único bueno, en fin… ¿Les parece si vamos a dar una vuelta a la plaza?

Valeria — Por mí está bien, no tengo nada mejor que hacer. Acabo de pelearme con mi novio porque es muy hostigoso, siempre quiere estar a mi lado y me cela mucho; lo mantendré castigado un par de días, para que en San Valentín me dé un regalote.

Erika — OK, entonces vayamos. Vente Miranda, vamos a viborear niños guapos.

LA PLAZA

Erika — ¡Mi vida!, ¡¿No es ese el peluche más hermoso que hayan visto?!

Valeria — ¿Bonita esa cosa?, está horrendo, para empezar no me gustan los peluches, ¿Tú que opinas, Miranda?

Erika — ¿Verdad que está bonito? Bueno, vamos a ver que más encontramos.

Valeria — Oye Eri, ¿Esa de allá no es Katia?

Erika — Si, si es Katia, ¡Maldita niña fresa!, ¡Cómo la odio!

Valeria — Se cree la señorita perfecta sólo porque siempre saca las más altas calificaciones, porque es delgada y su cara no tiene ninguna imperfección…

Erika — Si, y esa voz de niñita mimada no sabes cuanto me irrita, lo peor es que cómo atrae a los hombres. Pobre de ti Miranda, vas a tener que soportarla toda la bendita mañana.
Valeria — ¡Uy de veras!, que te tocaron clases en la mañana.

Erika — ¡Uf!, y con lo insoportable que es, seguramente va a ir a tu silla y te sacará plática, ella siempre quiere llevarse bien con todo el mundo, ¡Pinche vieja arrastrada!, como ni tiene amigos…

Valeria — Pues se ve que no es tan mala persona, yo no le hablo porque ella no me habla.

Erika — Pues yo no le hablo por fresa, aunque me hablase la ignoraría; le coquetea a todo hombre que puede ¡Es una zorra!; se cree que con sólo una sonrisita ellos van a caer, lo peor es que a la mayoría de esos estúpidos les gusta, ¿Qué le ven?, ¿Qué no se dan cuenta de lo que en realidad es?...

Valeria — Los hombres son animales, amiga.

Erika — Si, son unos tontos; bueno, todos menos Govinda, él es un caballero en toda la extensión de la palabra, aparte de eso, es guapo y educado, es un amor.

Valeria — Pues mi Dante si es una bestia, pero así lo quiero, porque a pesar de todo es mansito. ¡Uy, este disco me encanta!, ya sé lo que quiero para el catorce. Y… si tanto te gusta ese tipo… ¿No ya deberías comenzar a hacer algo?

Erika — Eso quiero, nos llevamos muy bien y parece que no me mira con malos ojos, pero no sé… tengo miedo…

Valeria — Si te apendejas te lo van a ganar, sé lo que te digo…

Erika — Sí, lo sé, pero no sé que decirle, ¿Cómo le hago amiga?

Valeria — Podrías decirle que te acompañe a algún lugar, sólo porque quieres comprar algo o nomás porque no quieres ir sola, no creo que te diga que no.

Erika — Tienes razón. Creo que lo pensaré. ¡Ay!, ¡Mira qué tarde es!, tengo que llegar a mi casa para ayudar con la limpieza a mi mamá. Nos vemos luego amiga, adiós Miranda.

Valeria — Chao, amiga, piénsale bien. Yo llevaré a Miranda en mi coche, su casa me queda de paso. Vamos Miranda, yo también tengo que llegar temprano.

CAMINO A CASA

Valeria —Ah esa Erika, ojala se le haga con ese niño, hace mucho que no sale con alguien, quedó muy decepcionada después de su cuarto intento, todos resultaron ser unos perfectos patanes: El primero de ellos le puso el cuerno con una amiga que ella estimaba mucho; el segundo sólo salió con ella para darle celos a otra chava, lo logró; el tercero simplemente le pidió que fuese su novia y nunca más le volvió a ver, sus amigos dijeron que se había ido de la ciudad, pero más tarde nos dimos cuenta que eso fue mentira; el cuarto de ellos fue el peor, no sólo era un amargado mal hablado, aparte era celoso como pocos, siempre estaba peleando con ella, a decir verdad no sé qué le vio, Erika siempre estaba con una cara de tristeza a causa de sus repetidos pleitos hasta que un buen día fue a mi casa a llorar, según su versión: él le llamó por teléfono para terminar la relación, simplemente porque sí. Ahí me ves tratando de consolarla diciéndole que algún día encontraría a alguien (Erika no es fea, aparte, tiene carisma), le decía que se controlara, que aquel tipo era un ciego y seguramente lo olvidaría pronto; a los pocos días dio por concluido ese episodio de su vida, se dio cuenta que podía ser feliz sin él y volvió a sonreír, pero ahí no termina todo, aquel desalmado volvió implorándole lo perdonara, mi amiga tiene un buen corazón, pero jamás creí que lo hiciera, aunque hay que aceptarlo, no es de lo más brillante y es un poco atravesada, además, estaba enamorada, ese fue su error: enamorarse de alguien que no lo merece, ese es el error más común que cometemos las mujeres, el sólo tener ojos para quien nos hace sufrir; el caso es que lo perdonó y se repitió la historia, de aquel maldito ya nada se supo, no hace mucho creo que se casó, pero no, la neta no sabría decir que fue de él.
No entiendo porque los niños a veces son así de falsos, creen que nos importa mucho la actitud esa de garañones, ¿Qué no se dan cuenta que una chava lo que busca es alguien que la haga sentir bien, protegida? ¿Por qué se empeñan tanto en lucir como auténticos machos en lugar de tan sólo procurarnos una sonrisa, unas palabras dulces, un abrazo y un beso de vez en cuando? Digo… esta bien que algunas veces si los necesitamos fuertes y dominantes, pero la mayoría del tiempo necesitamos alguien con quien podamos estar a gusto, alguien con quien puedas compartir tus sentimientos sin temor, alguien que tan sólo escuche, ya no un consejero, sino alguien con quien puedas desahogarte y que soporte nuestros cambios de humor, y claro, si está guapo mucho mejor… ¿No lo crees?

Esta es tu casa, ¿Verdad?, bueno Miranda, te dejo, nos vemos mañana en clases.